de Ambrose Bierce
Como podeís ver no está al completo. Sólo he colgado algunas de las palabras que más me han llamado la atención por su ironía.
Aburrido: adj. Dícese del que habla cuando uno quiere que escuche.
Amor: s. Insania temporaria curable mediante el matrimonio, o alejando al paciente de las influencias bajo las cuales ha contraído el mal. Esta enfermedad, como las caries y muchas otras, sólo se expande entre las razas civilizadas que viven en condiciones artificiales; las naciones bárbaras, que respiran el aire puro y comen alimentos sencillos, son inmunes a su devastación. A veces es fatal, aunque más frecuentemente para el médico que para el enfermo.
Gramática: s. Sistema de trampas cuidadosamente preparadas en el camino por donde el autodidacto avanza hacia la distinción.
Hombre: s. Animal tan sumergido en la extática contemplación de lo que cree ser, que olvida lo que indudablemente debería ser. Su principal ocupación es el exterminio de otros animales y de su propia especie que, a pesar de eso, se multiplica con tanta rapidez que ha infestado todo el mundo habitable, además del Canadá.
Infortunio: s. Especie de fortuna que siempre llega.
Mamón: s. Dios de la religión que predomina en el mundo. Su templo principal se halla en la santa ciudad de Nueva York.
Muerto: adj. Dícese de lo que ha concluido el trabajo de respirar; de lo que ha acabado para todo el mundo; de lo que ha llevado hasta el fin una enloquecida carrera; y de lo que al alcanzar la meta de oro, ha descubierto que era un simple agujero.
Paciencia: s. Forma menor de la desesperación, disfrazada de virtud.
Paz: s. En política internacional, época de engaño entre dos épocas de lucha.
Radicalismo: s. El conservadorismo de mañana inyectado en los negocios de hoy.
Recordar: v.t. Traer nuevamente a la memoria, con algunos agregados, algo que previamente se ignoraba.
Religión: s. Hija del Temor y la Esperanza, que vive explicando a la Ignorancia la naturaleza de lo Incognoscible.
Rezar: v. i. Pedir que las leyes del universo sean anuladas en beneficio de un solo peticionante, confesadamente indigno.
Rumor: s. Arma favorita de los asesinos de reputaciones.
Trabajo: s. Uno de los procesos por los que A adquiere bienes para B.
EL ARTE DE ESCRIBIR
Consejos sobre el arte de escribir cuentos, de Roberto Bolaño
Los 10 mandamientos del escritor de ficción, Nancy Kress
Siete consejos a tener en cuenta, de Gabriel García Márquez
Trucos de escritor, de John Steinbeck
El decálogo de Juan Carlos Onetti
Consejos para escritores, de Anton Chejov
Decálogo del escritor, de Augusto Monterroso
Consejos a un joven novelista, por Mario Vargas Llosa
Diez mandamientos para escribir con estilo, de Friedrich Nietzsche
Advertencias de un escritor, de Gabriel García Márquez
ANÉCDOTAS LITERARIAS
Anécdotas I (Neruda, Tolstoi,Esther Tusquets y García Márquez)
REFLEXIONES LITERARIAS
Gustave Flaubert
Sólo para nosotros
La literatura es...
Consejos a los jóvenes literatos, de Charles Baudelaire
El placer de la lectura, Alberto Menguel
Testigo de uno mismo (Mario Benedetti)
García Márquez y otros dijeron...
Augusto Monterroso y Marcel Proust
Oscar Wilde
Notas sobre el arte de escribir, de Clarice Lispector
Motivos para escribir
Sobre el arte de un escritor, de Eduardo Galeano
Motivos para escribir
Ernest Hemingway
Anton Chejov
LIBROS
Café con letras
FRASES CON SENTIDO
Voltaire y otros dijeron...
Frases con mucha personalidad
Shaw y Picasso
SÓLO CUENTOS
La frase mágica, de Desirée B. Silvage
Señor Simulos, de Rodrigo Díaz Cortez
Desvelos,de Teresa Esmatges Dedéu
Una mujer escribiendo, de Julia Soria Rey
Golpe de suerte, de Xavi Lorente
La confesión, de Manuel Peyrou
El niño al que se le murió el amigo, de Ana María Matute
Felicidad Clandestina de Clarice Lispector
La Marquesa, de George Sand
La paz robada, de Pablo de Aguilar
Médium, de Pío Baroja
Mariposas en la piel, de Kaos
Tranvía, de Andrea Bocconi
POESÍA
La poesía es un arma cargada de mercurio, de Belén Reyes
Cuando las cosas vayan mal, de Rudyard Kipling
Agranda la puerta..., de Miguel de Unamuno
Viceversa,de Mario Benedetti
Sushi de poesía, de Alicia Sánchez
Tu mirada, de Renael Gonzalez Batista
El reto, de Tautina Vaiamalla
Aprendiz, de Caminante
Desde los afectos, Mario Benedetti
Laudas por los colombianos muertos, de Leonardo Torres
Instantes, de Jorge Luis Borges
LLanto, de Mario Benedetti
La necesidad de poesía
ENTREVISTAS Y VIDEOS
Eduardo Galeano II
Eduardo Galeano
El remojón de un Premio Nobel
Yo sé que es vida esto que se mueve
entre estas venas rotas y cansadas.
No hay célula que tienda a resistirse.
No quiero ser inmune a nadie, a nada.
Yo sé, porque me duele cuando escribo,
que Amparitxu se acuerda de Celaya.
La poesía es un arma cargada de mercurio,
a casi todo el mundo se le escapa.
Y no sé por qué insisto en estos tiempos,
se nos van los poetas en silencio,
y luego el homenaje-navajada.
Hago trenzas de versos, me despeino.
Cuando se hace un milagro hay que dar caña.
Yo sé que es vida esto que se mueve
entre estas venas rotas y cansadas.
La poesía es un arma cargada de mercurio,
—hay una minoría que la atrapa—.
Los demás que se apañen con la nómina,
con el vídeo, la coca, o la esperanza.
Belén Reyes
De Desirée B. Silvage
Publicado en L'Independent
Esta vez no estaba dispuesto a consentir el último capricho de mi novia. Sabía de antemano que para convencerme recurriría a su frase mágica: “Eso, me pondrá a mil”, susurrada hábilmente en mis oídos. He de reconocer que la frase funcionaba, ya que yo, con tal de que no disminuyese la velocidad, le decía que sí a todo. Por eso soporté estoicamente depilaciones con cera caliente que luego fueron sustituidas por el láser, el cual no sólo se llevó mis varoniles pelos, mis ahorros, también. Pero, pese a mi firme convencimiento, accedí de nuevo a darle el gusto, y sí, me implanté silicona en las nalgas. Mi recién estrenado culo respingón la puso a más del mil, porque va ser entonces cuando los vecinos comenzaron a quejarse de sus incontrolables gemidos. No obstante, su frenesí fue breve. Cuando le pregunté el motivo, me respondió “adivínalo”. ¿Qué podía ser? Mi culo no, porque ya estaba a su gusto; los pelos tampoco, ya que no me quedaba ninguno. Fue en la piscina donde descubrí lo que era. Allí, tumbada sobre una toalla al lado de un peludo con tanga, mostrando su escuálido culo, estaba mi novia susurrándole su frase mágica.
Este post va dirigido para todos aquellos (entre los que me incluyo) que ya hemos parido el relato sobre el papel; pero, aún así, continuamos discutiendo con un adverbio, una par de comas y cinco sinónimos a la vez. Vamos, que estamos dale que te pego con las malditas, insanas, repelentes y aburridas correcciones que, pese a que muchas veces nuestros relatos las necesitan o las agradecen, nos dejan saturado el cerebro. Y eso no es nada bueno. Así que os propongo desconectar unos minutos y dar ritmo a "nuestros cuerpos serranos", ale, espero que os guste.
El artista en su obra debe ser como Dios en su creación: invisible y todopoderoso, ha de sentírsele en todas partes sin que se le vea en ninguna.
La palabra humana es como una caldera rota en la que tocamos melodías para que bailen los osos, cuando quisiéramos conmover a las estrellas.
Me fastidia mi tendencia a la metáfora que, indudablemente, me domina en exceso. Me devoran las comparaciones, como a otros los piojos, y me paso el día aplastándolas.
Gustave Flaubert
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