Desvelos  

Publicado por Momo

De Teresa Esmatges Dedéu
Cuento extraído del libro Café con letras
Editorial Hijos del Hule


Cuando llegué a casa no podía ni abrir la correspondencia. Abandoné las cartas en una estantería del comedor. La mayoría eran del banco, publicidad o felicitaciones navideñas, sólo había una de un tal Oswaldo Romero de Tejada que me tenía intrigada, pero las ganas de acostarme superaban mi curiosidad.

Bien entrada la noche, me despertó la luz intensa del farol del recibidor iluminando mi habitación, que daba justo enfrente. Estaba segura de haberla apagado, como cada noche. Me levanté bruscamente de la cama, las piernas me temblaban y el corazón palpitaba a ritmo de maratón. Dudé un instante si acostarme otra vez, taparme la cabeza y hacer como si nada hubiera ocurrido.

Para tranquilizarme pensé que Carlos, mi novio, había regresado con antelación de su viaje. Desde la habitación vociferé: ¡Carlos! ¡Carlos! Nada, silencio. Sólo se oía el zumbido de los filamentos de la bombilla. La cosa no pintaba nada bien. ¿Un extraño, un ladrón? Tropecé con la alfombrilla y di de bruces en el suelo.
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3 comentarios

Anónimo  

Inquietante relato: el juego de la luz, asociado al mundo de los sueños y objetos que son mucho más de lo que aparentan.
Las distintas vivencias de una misma realidad.
Por cierto, me gusta mucho la foto, muy apropiada al relato.
La sombra del farol, la duplicidad, lo que es y lo que proyecta... dos partes diferentes una vez más de una misma realidad.

felicidades por la iniciativa y a los autores de este libro, que aunque sean desconocidos, nos regalan tan magníficos relatos.

Un libro a tener en cuenta.
Gracias.

JOSEP M. CASALS

Hola Josep,

Estoy de acuerdo contigo en todo, hasta en lo del farol. Yo también lo encuentro muy apropiado para el cuento. Fue la misma autora quien me la mando para que me conciliase con el sueño; pero a las 3 de la mañana ya sabes ¿no? je,je,je

Y gracias a ti por pasarte por aquí.

Tere, ha sido un agradable descubrimiento ver publicado tu relato en este blog al que he llegado por casualidad. Y saber que forma parte de una antología, uauuu!!!. Enhorabuena.
Éste cuento no lo conocía, pero tiene "tu inconfundible estilo", sencillo, que engancha, esos diálogos tan bien construidos, con detalles muy tuyos y tus famosas pinceladas de sentido del humor.
Ahora que te he encontrado y veo que sigues escribiendo,seguiré tu pista a través de esta Antología de Café con Letras.