Gustave Flaubert  

Publicado por Momo

El artista en su obra debe ser como Dios en su creación: invisible y todopoderoso, ha de sentírsele en todas partes sin que se le vea en ninguna.

La palabra humana es como una caldera rota en la que tocamos melodías para que bailen los osos, cuando quisiéramos conmover a las estrellas.

Me fastidia mi tendencia a la metáfora que, indudablemente, me domina en exceso. Me devoran las comparaciones, como a otros los piojos, y me paso el día aplastándolas.


Gustave Flaubert

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3 comentarios

Es raro que un escritor hable de lo que lo fastidia en su propio trabajo. Y es muy interesante, porque eso muestra que a veces la escritura es un combate contra sí mismo, contra nuestra propia naturaleza, y tenemos que pasarnos el tiempo aplastándola. Cada quien tiene sus piojos literarios, es verdad, mejor no podía ser dicho. ¿Los míos...? -¡habría que raparme la cabeza!

Leo, eso de los “piojos” me resulta familiar, ja,ja,ja. Son indestructibles los muy puñeteros.

Con lo bien que escribía el jodío y la pinta de estirado que tiene.